viernes, 16 de julio de 2021

El Papa establece condiciones para celebrar la Misa en latín, los "tradicionalistas" enfurecen.



Por medio del motu proprio titulado 'Traditionis custodes', el Papa Francisco ha establecido condiciones claras para permitir la celebración de las Misas en latín, entre las que se encuentra el permiso explícito del Obispo de la diócesis donde se pretenda celebrar la liturgia bajo la forma extraordinaria.

El Papa toma esta medida luego de los problemas y las divisiones que se presentan en las diócesis debido a los grupos (conformados por sacerdotes y laicos) de "tradicionalistas" que forman movimientos "anti-novus ordo", es decir, que activamente hablan contra la Misa ordinaria en lengua vernácula y la tildan de "protestantizada" e incluso de inválida y herética.

Para frenar esos movimientos que siembran división y discordia el Papa ha establecido que sea el Obispo, luego de conocer bien al sacerdote celebrante y a los fieles que piden esta forma litúrgica, el que autorice o no su celebración.

Francisco ha establecido que la misa según el rito tridentino podrá celebrarse solo con un permiso del obispo de esa diócesis. Desde 2007, por decisión de Benedicto XVI, ese permiso no era necesario. El Papa lo anuncia con un motu proprio titulado 'Traditionis custodes' que subraya que corresponde a los obispos custodiar la tradición.

Es una de las decisiones más delicadas del Papa Francisco, decisión que ya ha levantado ampollas en sectores católicos tradicionalistas. La clave es que el Papa la ha considerado necesaria para cortar de raíz divisiones en la Iglesia católica.

La medida se refiere a la 'misa tridentina', o misa de San Pío V, que era la habitual hasta que el Concilio Vaticano II vio oportuno cambiarla.

La misa tridentina se compuso hacia el año 1570, tras el Concilio de Trento. Sus oraciones son solo en latín, los sacerdotes la celebran en voz baja y están de espaldas a los asistentes.


Se dejó de usar oficialmente en 1969, cuando Pablo VI la sustituyó con el rito actual de la misa. El rito actual puede celebrarse en el idioma de los participantes y en voz alta, y tiene mayor variedad de lecturas.
Recuperación de la misa

Muchos sectores tradicionalistas convirtieron la recuperación de la misa tridentina en bandera de sus protestas contra otros cambios que supuso el Concilio Vaticano II, como la libertad religiosa, el ecumenismo o la corresponsabilidad de los laicos.

Algunos se rebelaron de forma más agresiva, como los seguidores del obispo francés Marcel Lefebvre. Éste llegó a ordenar nuevos obispos desobedeciendo explícitamente a Juan Pablo II y situándose fuera de la comunión con el Papa.

Para evitar nuevas rupturas y evitar que se alejaran de Roma algunos católicos de sensibilidad tradicionalista, en el año 2007 Benedicto XVI autorizó la libre celebración de esta misa, que pasó a presentarse como 'forma extraordinaria del rito romano'.

Han pasado catorce años y no se ha producido ese acercamiento al resto de la Iglesia que buscaba el ahora Papa emérito. Aunque no en todos, en muchos de estos ambientes se ha afianzado el rechazo al Concilio Vaticano II y se toman posiciones que en algunos casos son casi cismáticas.

Con la nueva norma lanzada por Francisco, ya no podrán instituirse nuevas órdenes religiosas o congregaciones que usen solo el rito tridentino. También desaparece la 'Pontificia Comisión Ecclesia Dei' que se ocupaba de mantener el diálogo con las instituciones tradicionalistas. Ahora el enlace con el Vaticano se hará a través de la Congregación para el Culto Divino.

Los sacerdotes diocesanos que deseen celebrar según el rito antiguo necesitarán el permiso de su obispo, que tomará una decisión según lo que considere más oportuno para las personas de su diócesis. Significa también que no habrá una receta general para afrontar esta delicada cuestión y que se deberá estudiar caso por caso.

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