miércoles, 9 de junio de 2021

Cardenal Pell, encarcelado injustamente, escribe libro "Diario en prisión".




El cardenal Pell ha podido celebrar su 80 cumpleaños en libertad tras haber permanecido trece meses en prisión, condenado por abusos sexuales a menores, una condena finalmente anulada por unanimidad de los jueces del Tribunal Supremo australiano.

Sus vivencias en torno a estos dramáticos sucesos están recogidas en el libro “Diario en prisión”, editado en español por Palabra. Con motivo de su cumpleaños, Vatican News ha mantenido una conversación telefónica con el cardenal en la que explicó las razones para escribir ese diario: "en primer lugar, podría ser útil para los que están pasando por un momento de sufrimiento; también por su interés histórico, ya que no hay muchos cardenales que hayan tenido la experiencia de la cárcel, y porque escribir en la cárcel es una buena terapia."

Pell afirma que la fe y la oración le ayudaron a cambiar completamente la perspectiva durante su encarcelamiento. Sobre todo, cuando entendió que se pueden vivir los propios sufrimientos en función de un bien mayor, que podemos asociar nuestro sufrimiento al de Jesús. Preguntado sobre la dificultad de perdonar a su acusador, admite que a veces le resultó difícil, pero una vez tomó la decisión todo vino como consecuencia. Por otra parte, en su caso, sabía que quien le acusó era una persona que había sufrido y estaba muy confundida y quién sabe qué más....

Se refiere también a miles de cartas de apoyo que le sirvieron de gran ayuda y estímulo. Durante su estancia en la cárcel siempre supo que Dios estaba detrás de todo lo que le ocurría, aunque a veces no entendiera lo que quería. Esos trece meses le han enseñado la importancia de la perseverancia y de las cosas sustanciales como la fe, el perdón, la redención del sufrimiento.

Por último, afirma que el escándalo de la pederastia debe ser una ocasión para la renovación de la Iglesia. Se trata de un cáncer espiritual y moral que causa demasiado sufrimiento. Piensa que en Australia la Iglesia ha trabajado seriamente para erradicarlo, pero es un deber de todos los sacerdotes y de todos los obispos del mundo asegurar que estos escándalos no se repitan. Este fenómeno, dice George Pell, demuestra que a menudo no hemos seguido las enseñanzas de Jesús. Si hubiéramos seguido los mandamientos del Decálogo, todo esto no habría ocurrido.

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