miércoles, 17 de junio de 2020

Es detenida en Brasil Sara Winter, la militante pro-vida y ex-feminista, la acusan de "actos contra la democracia".



La militante católica Pro-Vida, Sara Giromini, mejor conocida como Sara Winter, fue detenida este lunes en el Estado de Brasilia, capital de Brasil, con cargos sobre irregularidades financieras relacionadas con su campaña política (Sara fue candidata a diputada en las pasadas elecciones de 2018), así como por delitos más graves como "actos contra la democracia".

A Winter, ex-feminista fundadora en Brasil del grupo feminista radical FEMEN, quien se caracterizó por ser una militante pro-aborto y quien años más tarde se convirtiera al catolicismo y pasara a ser una aguerrida enemiga del aborto y del feminismo, se le acusa de liderar un grupo que buscaría alentar un golpe de Estado para cancelar el Congreso y la Suprema Corte y entregarle el poder absoluto a Jair Bolsonaro.

Sara Winter es una de las líderes del movimiento bolsonarista "300 do Brasil", que había establecido un campamento en una plaza de la capital, aunque fue desmantelado el sábado por la policía militar, luego que, horas antes, supuestamente intentaran invadir el Congreso Nacional, pero sin éxito.

El movimiento "300 do Brasil" (en referencia a los "300 de Esparta") ha publicado manifiestos que sugieren el uso de tácticas de guerrilla para "exterminar a la izquierda" y "tomar el poder para el pueblo"; y cuenta con el apoyo de Bolsonaro.

La última semana, Sara Winter escaló sus acciones y publicó un video contra al ministro Alexandre de Moraes y la noche del sábado el grupo que lidera realizó un acto en el que hubo disparos de fuegos artificiales contra el Tribunal Federal Supremo (STF).

Según Winter y el Grupos de "Los 300 de Brasil", el Congreso y la Tribunal Federal Supremo de Justicia son instrumentos de la izquierda y de lo que llaman "marxismo cultural" para imponer la ideología de género en el país.

Winter es una de las máximas seguidoras del presidente derechista Jair Bolsonaro, vinculado a grupos ultra-conservadores evangélicos fundamentalistas.

La situación para la activista católica anti-aborto es complicada, pues ha admitido para un corresponsal de BBC en Brasil que en el campamento de "los 300 de Brasil" instalado cerca del Congreso nacional había armas, por lo que se le ha acusado de pretender hacer una toma armada del Congreso, aunque ella indicó que las armas estaban allí porque entre los miembros del Movimiento hay quienes las portan legalmente y son parte a su vez de agrupaciones que buscan la legalización del porte de armas para los ciudadanos.

La misma Sara se ha presentado en manifestaciones públicas con una camiseta que tiene grabado el lema "Pro-Vida, Pro-Dios, Pro-Armas".


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