miércoles, 22 de abril de 2020

Sedevacantismo, ¿A qué se refiere? ¿Quiénes son los sedevacantistas? ¿Son Católicos los partidarios del sedevacantismo?


SEDEVACANTISMO, ¿A QUÉ SE REFIERE? ¿QUIÉNES SON LOS SEDEVACANTISTAS? ¿SON CATÓLICOS LOS PARTIDARIOS DEL SEDEVACANTISMO?
Por Manuel Cuevas (Miles Christi)

Yo me declaro Cristiano Católico fiel al Papa Francisco ,legitimo sucesor 266° del Apóstol Pedro, lo digo para aclararlo y porque muchos Hermanos me han preguntado acerca del “Sedevacantismo”, sobre todo porque se presta a confusión pues se dicen católicos, pero no obedecen al Papa, y niegan que sea un legítimo Sucesor de Pedro. Si bien es cierto que en cuestión de doctrina parece ser que creen lo mismo que nosotros ,si hay diferencias y situaciones que los alejan de la Comunión de la Iglesia y por tanto de la verdadera Iglesia de Cristo.

El sedevacantismo es una posición teológica cismática iniciada dentro del catolicismo que considera la Sede Apostólica de Roma en estado de sede vacante, o que no hay Papa legitimo para el caso es lo mismo (por lo cual puede decirse que ya no forma parte del mismo).
Sedevacantismo es, el considerar que la persona que ocupa una sede episcopal (específicamente el pontificado) no ejerce de manera legítima su cargo, acusándole de herejía y ejercicio contra-tradicional (modernista) en la función de pontífice.

Veo con preocupación que existen personas que desconocen e ignoran esto y que fácilmente tachan de "sedevacantista" o "antipapa" a quien les parece a ellos que critica al Santo Padre, bueno hay que informarse y conocer lo que realmente cree y dice la Iglesia al respecto.

INICIOS

El ambiente sedevacantista conocido, inicia durante pontificado de S.S Pio XII en 1951, asociado a un rechazo de su discurso al "Congreso de la Unión Católica Italiana de Obstetras", en el que plantea la posibilidad de la planificación natural de la familia (PNF) como medida lícita de los esposos para prevenir la concepción. Por tal declaración sería tildado por algunos como propiciador del movimiento modernista.

Su sucesor, el Papa Juan XXIII, pocos meses después de electo, convocaría al Concilio Vaticano II, que trazaría toda una serie de novedades pastorales y de percepción de la teología de la Iglesia.

Bajo su profesión del dogma de la Infalibilidad Pontificia y tras el Concilio Vaticano II con sus varias declaraciones y decretos, donde se consuma toda una nueva actitud pastoral de la Iglesia con un nuevo catecismo que las recoge, muchos finalmente optan por afirmar la necesidad de una total ruptura con la Iglesia post-conciliar, a la espera de un Papa "idóneo", es decir acoplado a su manera de pensar, pasando a considerar la Iglesia en sus situación actual dedicada al modernismo y para ello formando toda una serie de ministerios y asociaciones independientes (de sacerdotes y/o laicos y en distintos periodos de tiempo) de rechazo y condena a esta.

El “sedevacantismo puro” no existe. Suele venir acompañado de varias tesis sobre la invalidez de los sacramentos del Orden y la Eucaristía según los ritos reformados por Pablo VI, que de ser verdaderas tendrían consecuencias eclesiológicas notables. Una es que por efecto de la invalidez de los sacramentos apenas quedarían obispos y sacerdotes en el mundo, porque según los sedevacantistas la casi totalidad de Obispos y Sacerdotes no serían más que laicos disfrazados. Este efecto de “acefalía eclesial generalizada”, no se reduciría sólo a la Sede de Pedro sino que afectaría a toda la línea jerárquica y sería un fruto de la cuasi-extinción por nulidad del sacramento del Orden. Otra consecuencia sería la cuasi-extinción de la Eucaristía, Sacramento de los sacramentos, verdadero corazón sacramental de la Iglesia, de manera que los sagrarios estarían vacíos y los fieles comulgarían con pan. Todo esto implicaría una Iglesia Católica transformada en una suerte de comunión anglicana, con excepción de los grupos sedevacantistas y sus obispos, en quienes subsistiría el remanente de la Iglesia visible con los siete sacramentos válidos y la fe íntegra. Habría también un resto de sucesión apostólica, sacerdocio y eucaristías válidas en las comunidades ortodoxas orientales y vetero-católicas, esto es en si el razonamiento de los que consideran sede vacante en la Iglesia.

Destacados Tópicos de la Posición Sedevacantista.

- Invalidez de la Misa Nueva (Novus Ordo) y otros sacramentos de acuerdo al Concilio Vaticano II.
- Ilegitimidad del Pontificado de todos los Papas posteriores al Concilio Vaticano II (desde S.S Juan XXIII- hasta el Papa Francisco actual pontífice .
- Rechazo al ecumenismo y a las nuevas visiones o actitudes pastorales frente al diálogo interreligioso.
- Denuncia de infiltración y de manipulación de la Iglesia post-conciliar por parte de organizaciones y colectivos interesadas en menoscabar el poder secular que representa la Iglesia.

- Interpretación ferozmente radical y errónea del dogma católico de la salvación.


CUESTIONES TEOLOGICAS

Los sedevacantistas, por otro lado, razonan de la siguiente manera: Premisa 1: El Papa Francisco ha pronunciado herejías públicamente, y es por tanto un hereje manifiesto. Premisa 2: cuando un católico cae en la herejía se sitúa fuera de la Iglesia. Premisa 3: una persona que está fuera de la Iglesia no puede ser cabeza de la misma. Ergo: El Papa Francisco no puede ser el Papa.

La cosa no es tan sencilla como nos la pintan los sedevacantistas. Veamos sus argumentos uno por uno.

Respecto a su primera premisa, es cierto que el Papa Francisco, igual que todos los Papas desde Pablo VI, ha dicho cosas que pueden prestarse a la malinterpretación y manipulación de los medios de comunicación y que de entrada algún comentario del Papa podría interpretarse como absolutamente irreconciliables con la fe católica. Por ejemplo, afirmar que los ateos se pueden salvar mientras hagan buenas obras, suena a herejía, dado que contradice abiertamente la Sagrada Escritura (sin la fe es imposible agradarle, pues nadie se acerca a Dios si antes no cree que existe. Hebreos 11:6), por no mencionar el Concilio de Trento, donde se dice que la fe es el principio de la justificación, y un sin fin de declaraciones papales similares.

Lo que no está tan claro es que por comentar o decir algo ambiguo un Papa pueda ser calificado de hereje. Hay que tener en cuenta que, igual que con cualquier pecado, existe lo que se denomina herejía formal y herejía material. Un hereje material es aquel que cree y dice herejías, sin más.. El hereje formal es aquel que cree y dice herejías con pleno conocimiento de causa y de manera pertinaz. ¿Cómo se puede saber si alguien ha caído en herejía formal? La Iglesia tiene mecanismos para determinar esto; hay tribunales eclesiásticos que pronuncian sentencias contra herejes, como se hizo con Lutero, por ejemplo. El problema estriba en que no hay ningún órgano competente en la Iglesia para juzgar a un Papa reinante, porque por encima del Papa sólo está Dios.

Esto significa que cuando los sedevacantistas afirman que los Papas desde Juan XXIII hasta el Papa Francisco son herejes, en el sentido formal, se están abrogando una autoridad que no les corresponde. Es como si yo me pusiera a decidir si el matrimonio de mis vecinos es válido o no. Yo puedo sospechar, incluso tener un buen grado de convicción, de que no están válidamente casados por la razón que sea, pero no puedo abrogarme la autoridad para dictar sentencias de nulidad, porque eso corresponde exclusivamente a la Iglesia. Tiene que existir un tribunal eclesiástico competente para determinar estas cosas. Otra consideración es que dichos tribunales abusen de su autoridad; eso no afecta para nada lo esencial, que es su legítima autoridad para dictar sentencia, autoridad que proviene en última instancia de Cristo, quien le entregó las llaves del Reino de los Cielos a San Pedro, y le dijo: “lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo“.


Si lo más prudente es dar por válido un matrimonio católico mientras no se demuestre lo contrario, cuánto más con un asunto que toca algo central en nuestra fe, como es la cabeza de la Iglesia. Hasta que un Papa posterior no declare hereje a los Papas posconciliares no podríamos decir algo parecido. Puedo decir que sus declaraciones o comentarios son errados cuando no se pronuncian “Ex cathedra” por sus muchas declaraciones que objetivamente no son conformes aparentemente a la Tradición católica, pero no se puede declarar por mi propia autoridad o la de alguien más así sea Obispo o sacerdote que estos Papas son formalmente heréticos.

Además de la imposibilidad de los súbditos de formalmente juzgar a su superior, los Papas posconciliares no son culpables de rechazar explícitamente cualquier doctrina infalible de la Iglesia. Pongamos un ejemplo. Cuando S.S. Benedicto XVI decía que los judíos de hoy en día son nuestros “hermanos mayores en la fe”, es indudable que sembraba confusión entre algunos católicos. Esta frase sugiere , si bien no afirma, que la Antigua Alianza sigue vigente, y que los hombres se pueden salvar sin necesidad del bautismo, algo que contradice las palabras del Señor; “el que no nace de nuevo del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios“. (Juan 3:5) Además, contradice varios concilios ecuménicos que enseñan infaliblemente que “fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Sin embargo, hay que notar que S.S. Benedicto XVI nunca dijo algo por el estilo, “lo que enseñó el Concilio de Florencia sobre la imposibilidad de salvarse fuera de la Iglesia es falso”. Nunca dijo algo tan descarado como, “la Iglesia Católica siempre ha llamado a los judíos a la conversión, mas yo digo que no necesitan convertirse.” Eso sería equivalente a auto-declararse un hereje, porque sería oponerse explícitamente a la enseñanza infalible de la Iglesia. Eso no lo hizo nunca el Papa Benedicto XVI. Eso es lo que hicieron los herejes de antaño, por lo que era más fácil identificarlos como tales. Lutero, el arquetipo de hereje, decía; “la Iglesia Católica siempre ha dicho X, y yo digo Y”, oponiéndose abiertamente al Magisterio de la Iglesia.

Hay varios tipos de “Sedevacantistas” y es importante decir que son diferentes a los “Tradicionalistas” se puede ser Católico y tradicionalista, pero no “Sedevacantista” y Católico, bueno eso será motivo de otro artículo. En fin les decía que hay varios tipos


“Sedevacantistas Opinionistas"

Los sedevacantistas opinionistas son aquellos que sostienen que la sede vacante es una cuestión de opinión y que la misma no es obligatoria como dogma de fe. Para ellos los católicos no pueden ser obligados a sostener que Ratzinger/Benedicto XVI (hoy Begroglio/Francisco I) es o no Papa, lo que importa es la resistencia contra la Iglesia Conciliar. El opinionismo se basa en la premisa de que es imposible declarar formal y canónicamente la herejía de un Papa y sus sucesores inmediatos en la medida de que éstos sigan a aquel en sus errores, herejía o cisma. El opinionismo sostiene que no es obligatorio reconocer la Sede Vacante ya que no se puede declarar la herejía de un Papa.

“Sedevacantistas Totalistas.”

Los totalistas son aquellos sedevacantistas que sostienen que los Papas del Concilio Vaticano II no son verdaderos Papas y que carecen de cualquier poder, sea de orden o de jurisdicción. Se basan principalmente en la Bula Cum Ex Apostolatus para sostener que desde el Papa Roncalli/Juan XXIII al presente (algunos dicen que desde el Papa Montini/Paulo VI) las elecciones fueron absoluta y totalmente inválidas. Los ocupantes del Vaticano no tienen ningún poder, ni siquiera de jurisdicción y por lo tanto la Santa Sede se encuentra total y absolutamente vacante. El sedevacantismo totalista (que es la tesis más aceptada), concluye que basta que el Papa incurra en herejía para que la Sede Apostólica se considere vacante.

“Sedevacantistas Material-Formalistas / Tesis de Cassiciacum o de Monseñor Guerard des Lauriers.” 

Se trata de una de las tesis teológicas más elaboradas que existen en la actualidad. La misma se basa en la distinción entre “materia” y “forma”. Además parten del principio que la Iglesia Conciliar y sus jerarcas no fueron declarados legalmente como no católicos, en efecto, nadie puede juzgar al Papa, aunque es un principio Canónico que un Papa dudoso no es Papa y por lo tanto se lo puede desobedecer para defender la Fe Católica.

Los Papas del Vaticano II no son verdaderos Papas, sino únicamente “Papas materiales”, es decir, Papas electos que no pueden convertirse realmente en los Sucesores de San Pedro porque adhieren al modernismo. Como Papas materiales tienen únicamente la sucesión material, tal como ocurre con los cismáticos de la Iglesia Bizantina, quienes conservan el poder para nombrar obispos y párrocos en sus territorios, pero que no pueden ejercer lícitamente, en cambio, si se convirtieran a la Fe Católica, podrían ejercer sus poderes con total licitud. Este es un principio canónico llamado “Sucesión material”, es decir la sucesión de una posición de poder sin recibir el poder, tal como ocurre también con la Iglesia Copta en Egipto, algo que fue reconocido en el Primer Milenio, luego de que éstos se separaran de la Comunión de los Santos.

De la misma manera, quienes sostienen la Tesis de Cassiciacum postulan que los jerarcas de la Iglesia Conciliar tienen una elección lícita, pero por ser herejes no pueden asumir sus cargos. En caso de abjurar de sus errores y herejías, recibirían la sucesión, no solo material, sino formal. Mons. Guérard des Lauriers señala en la Tesis de Casiciacum que un Papa incurso en herejía ostenta el poder, pero NO LO PUEDE EJERCER LÍCITAMENTE hasta que abjure de la herejía.

“Sedevacantistas Home Alone” (Sedefinistas)

Este grupo es más fuerte en Estados Unidos que en cualquier otra parte. Se trata de sedevacantistas que sostienen que en la actualidad no existe ningún obispo ni sacerdote que pueda administrar los sacramentos con licitud ya que con la muerte de Pío XII la jurisdicción se extinguió, dado que el único que puede entregarla es el Papa. Además sostienen que todos los sacerdotes y obispos de la primera generación de la Resistencia Católica adhirieron en algún momento a la herejía Conciliar, bien porque firmaron los documentos del Concilio Vaticano II, bien porque no declararon la sedevacante o bien porque reconocieron a Juan XXIII/ Roncalli como Papa tras la muerte de Pío XII. Para otros, sólo los sacerdotes que rechazaron el Vaticano II desde sus inicios tienen autoridad real para continuar con la resistencia. Para los “Home Alone”, la Iglesia Militante no cuenta con sacramentos, pues casi todos los sacerdotes y obispos que son tradicionalistas rechazaron el Vaticano II al finalizar éste y/o al comenzar su aplicación (por lo cual, no serían aptos para la Resistencia). Esta posición extrema es muy cercana a la herejía de los donatistas contra la cual predicó San Agustín.

“Sedevacantistas Sirianistas / Papa Siri / Papa de Rojo.

Los sirianistas son aquellos que sostienen que en 1958 o 1962 fue electo el Cardenal Giuseppe Siri como Papa y que él adoptó el nombre de “Gregorio XVII”, empero, la Unión Sovietica presionó para que Siri renunciara inmediatamente y se procediera a una nueva votación, de la cual salió Roncalli/Juan XXIII. Para ellos, Siri fue el verdadero Papa y reinó hasta su muerte a pesar de haber firmado los documentos del Vaticano II y reconocer como Papas a Roncalli, Montini, Luciani y a Wojtyla. El Sirianismo reconoce al Cardenal Giuseppe Siri como el Papa Gregorio XVII, sucesor de Pío XII (retrasando la Sede Vacante hasta la muerte de éste en 1989); a pesar de que firmó los documentos del Vaticano II y reconoció a los antipapas conciliares. Pero se basa en teorías de conspiración.Esta tesis tiene poco adherentes y se basa en teorías conspirativas. Eventualmente algunos de sus defensores realizan algún llamado a un Conclave para elegir a un sucesor de Siri y sostienen que oculto existe un Camarlengo.

“Sedevacantistas Misticalistas”. 

Son aquellos que sostienen que Nuestro Señor, la Santísima Virgen o algún santo les informó que la Sede Apostólica estaba o bien vacante o bien usurpada. Un ejemplo es el caso de la señora Verónica Leuken en Estados Unidos sobre Pablo VI, también entrarían en esta categoría aquellos fieles del Palmar de Troya que rechazaron a Clemente Dominguez y Gomez, Antipapa Gregorio XVII pero tampoco reconocieron a Luciani ni a Wojtyla y a todos los obispos sedevacantistas.

"Sedevacantistas oportunistas" 

Y bueno luego viene una serie de pequeños grupos que van de las mas variadas ideas y conceptos,pero que solo tienen en común declarar la Sede Vacante , estos grupos son entre otros “misticalistas”, “Conclavistas”,”Restauracionistas”,”Milenaristas”,mas los que se acumulen.

Es siempre importante destacar la diferencia entre Tradicionalistas, que pueden y son legitimamente Católicos en plena comunión con el Papa Francisco y sus antecesores que lo que promueven es tener prioridad por la Misa tridentina ,o de San Pio V ,preconciliar, o como la conoce normalmente la gente "Misa en Latín", ser tradicionalista no implica ser sedevacantista o cismático, aunque si los hay de los grupos que mencionamos anteriormente.

CONCLUSION:

Es un tema complejo y las cuestiones teológicas e históricas no son menores, hay en los “Sedevacantistas” una delgada línea entre la herejía, los tradicionalistas, ultratradicionalistas, Neoconservadores y cismáticos, impulsados por diversos personajes que se han posicionado respecto a esto como Monseñor Marcel Lefvebré, por mencionar a un reconocido tradicionalista fundador de la FSSPX.

La situación actual de la FSSPX es que no tiene comunión en plenitud con la Iglesia pero no deben de ser considerados cismáticos, no hay herejía alguna en lo que creen, las excomuniones han sido levantadas para los Obispos ordenados por Monseñor Lefebvre, y en el año de la misericordia el Papa Francisco autorizó que la confesión con sacerdotes de la FSSP fuera válida y lícita y de hecho el Papa Francisco extendió el permiso para dar validez a los Sacramentos que los Sacerdotes de la FSSPX imparten.

Las expectativas de retorno a la unidad de esos grupos es casi nula, salvo por una gran obra sobrenatural de la gracia divina. El sedevacantismo por naturaleza jamás pertenecerá a una revisión dentro de la “hermenéutica de la continuidad” en torno al Concilio Vaticano II, al cual tildan de causar una ruptura inconciliable con la Tradición. De hecho, se presenta cada vez más como una lógica consecuencia y destino posible de los reprobadores del mismo.

Nuestro deber: Orar.

Juan 17,20 "Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste".

 Por Manuel Cuevas (Miles Christi)

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